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Para saber más Definición La Organización Mundial de la Salud considera superdotada a aquella persona con un coeficiente intelectual por encima de los 130 puntos. Un niño se considera superdotado si tiene no solamente una capacidad intelectual superior a la media en aproximadamente un 30-40% (su cociente intelectual debe superar los 135-150 puntos, cuando la media es 100 pero es difícil medir la inteligencia en los niños), debe tener también una buena motivación personal; un compromiso con la tarea que realiza y debe tener una elevada creatividad. Normalmente su detección se realiza en primaria, a partir de los cinco o seis años y en muchas ocasiones se detecta por ser un niño problemático en su conducta y/o en el manejo de sus emociones. Los niños superdotados forman un grupo muy heterogéneo, considerando su nivel de inteligencia, ésta abarca desde un CI de 130 aproximadamente a más de 200, si bien el 85% de los niños superdotados intelectualmente tienen un CI de 130 a 145. Por encima de 170 sólo hay uno de cada 170.000 niños. Según algunos expertos al alumno superdotado se le debe definir conforme a 3 criterios: Criterio A * Un funcionamiento intelectual significativamente superior a la media. La capacidad intelectual general se define con el cociente de inteligencia (CI o equivalente de CI) obtenido por la evaluación de uno o más tests de inteligencia normalizados, efectuados individualmente. Criterio B Comportamiento asociado a:
Criterio C
Alrededor del 2% de la población presenta estas características. Distintos términos en torno a la superdotación Distintas definiciones y acercamiento al tema de la superdotación según la Tesis doctoral de María Peñas Fernández titulada Características socioemocionales de las personas adolescentes superdotadas. Ajuste psicológico y negación de la superdotación en el concepto de sí mismas. “Empero, según afirma Benito (1994a), en el Congreso Mundial de Toronto se concluyó que la falta de consenso en las definiciones sobre superdotación es uno de los desencadenantes de la ausencia de sensibilidad social y de la aparición de creencias erróneas de gran trascendencia social, como aquellas que defienden que la atención a los superdotados favorece el elitismo. Un claro ejemplo de esta situación lo encontramos en el panorama español, donde advertimos un uso indistinto de múltiples términos. Así, entre las acepciones más empleadas se hallan las de “sobredotado”, “superdotado”, “bien dotado” y “sujeto de altas capacidades”. Al mismo tiempo, emergen otros conceptos que contribuyen aún más a favorecer esta confusión terminológica, añadiendo nuevos matices a los anteriores; entre ellos destacan: “brillante”, “precoz”, “genio”, “prodigio”, “talentoso”, “creativo”, “excepcional”, “sabio”, etc. Según afirman algunos estudiosos (Hume, 2000; Pérez y Domínguez, 2000), la confusión conceptual hunde sus raíces en la incorrección a la hora de traducir el término inglés “gifted” a nuestra lengua. Así, gifted proviene de gift, que significa “regalo o dote”, siendo la traducción más apropiada del término gifted la de “dotado”, y no superdotado, traducción que, sin embargo, hemos adoptado en nuestra lengua. En este sentido, podemos afirmar que el uso más divulgativo es el del término “superdotado”, usándose apenas el término “sobredotado”. Desde nuestra perspectiva consideramos que, muy probablemente, en el saber popular se encuentran asociaciones, connotaciones y prejuicios como los mencionados anteriormente que se han asumido de forma casi inconsciente. Del mismo modo, también en la literatura inglesa se aprecia una gran proliferación de términos relacionados con el fenómeno de la superdotación. Entre ellos son utilizados frecuentemente los siguientes: gifted, talented, bright, high ability student, exceptional children o children with exceptional abilities, high intelligence children, genius, highly gifted, extremely gifted, etc. Talentoso Según el Diccionario de la Real Academia Española (2001), el término “talento” procede del latín talentum y, entre las acepciones relacionadas con el tema que nos ocupa, encontramos: “Inteligencia (capacidad de entender); aptitud (capacidad para el desempeño o ejercicio de una profesión); persona inteligente o apta para determinada ocupación” (p. 2.126).
Y, más concretamente, la expresión de talentoso significaría:
En la literatura especializada sobre el tema generalmente se admite que una persona talentosa o con talento sería aquélla que muestra una aptitud muy destacada en una o varias materias y, por tanto, tiene la capacidad de mostrar un rendimiento muy superior en ellas. Como afirma Acereda (2000): “Una primera diferencia con respecto al superdotado estaría en que, mientras que el superdotado dispone de una estructura cognitiva y de unas capacidades de procesamiento de la información adaptables a cualquier contenido, el talentoso presenta una combinación de elementos cognitivos que le hacen especialmente apto para una determinada temática” (p. 36). Del mismo modo, Reyero y Tourón (2003) sostienen que, a partir de los años setenta y a lo largo del siglo XX, se produce el cambio paradigmático de la superdotación al talento. Parece que el concepto de “talento” goza actualmente de mayor difusión y está siendo objeto de más investigación y estudio, lo que está fuertemente relacionado con la propia evolución que han sufrido las teorías de la inteligencia, pues, como apunta Jiménez (2002), “el concepto de superdotación ha evolucionado estrechamente ligado al concepto de inteligencia” (p. 226). Pero como el talento se plasma en un área concreta del saber o del conocimiento humano, para la descripción de estos talentos nos serviremos de una de las teorías de la inteligencia que gozan de mayor reconocimiento actualmente, la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner (1983, 1993a, 1993b). En teoría Gardner (1983) defiende la existencia de siete tipos distintos de inteligencias: espacial, lógico-matemática, lingüística, musical, cinestésico-corporal, intrapersonal e interpersonal. Esta teoría amplía el abanico de inteligencias descritas hasta la fecha y, además, supone un cambio de paradigma, pues defiende que la inteligencia académica, que hasta entonces era el único tipo de inteligencia considerado, puede ser poco importante para el desarrollo de muchas capacidades. Además, esta nueva concepción de la inteligencia implica la consideración de los distintos tipos de inteligencias como metahabilidades que pueden ser desarrolladas, al tiempo que explica la inteligencia desde un modelo estructural, funcional, dinámico y adaptativo. Según apunta el propio autor, podemos distinguir los siguientes talentos en relación con los siete tipos de inteligencia anteriormente mencionados (ver figura 1.1). Precoz Tal y como registra la Real Academia de la Lengua Española (2001), la palabra “precoz” proviene del latín praecox, praecocis, y se designa con tal atributo a toda aquella persona “Que en corta edad muestra cualidades morales o físicas que de ordinario son más tardías, y por antonom., en lo referente al talento, agudeza, valor de ánimo u otra prenda estimable” (p. 1.819). Según los expertos en Psicología Evolutiva, estamos ante un niño precoz cuando éste ha manifestado un desarrollo mayor de lo esperado en un determinado dominio desde el punto de vista evolutivo, dada su edad cronológica. Mas no todos los superdotados son precoces, y no todos los niños precoces son superdotados. En este sentido, se ha encontrado en los niños superdotados tanto un desarrollo precoz, como normal e incluso tardío (Benito, 1994a; Tannebaum, 1997).
No obstante, según los estudiosos, la mayoría de los superdotados muestran precocidad en el área psicomotora y del lenguaje (Benito, 1994a; Landau, 2003). La precocidad sería en muchos casos la antesala de la superdotación. Ésta es una razón por la que la precocidad es también un criterio diagnóstico que hay que considerar en la identificación de los niños superdotados. Sin embargo, en el caso de los niños precoces se hace necesario el concurso de otras características para que aparezca la superdotación. Es decir, no basta con la manifestación incipiente de una precocidad para suponer que posteriormente esto se traducirá en superdotación. De hecho, muchos niños precoces, con el paso del tiempo, acaban mostrando un desarrollo homogéneo con respecto a su grupo de edad, desapareciendo entonces su precocidad. Por ello, resulta especialmente desaconsejable conjeturar diagnósticos tempranos y arriesgados sobre la base del silogismo “si precocidad, entonces superdotación”, pues cuando desaparece tal precocidad el niño puede sufrir importantes consecuencias emocionales fruto de la influencia de las expectativas generadas tanto por su entorno como por él mismo sobre su supuesta capacidad excepcional. Asimismo, junto a la problemática de la precocidad encontramos un comprometido asunto: la polémica sobrestimulación ambiental. En ocasiones, no se encuentra claramente delimitada la diferencia entre precocidad natural y sobrestimulación ambiental por parte del entorno más inmediato del niño. Así, cuando un niño crece en un entorno sociocultural lleno de oportunidades, en el que además existe por parte de la familia la intención de favorecer el avance y progreso en el desarrollo temprano de sus capacidades, podemos encontrar dificultad a la hora de concluir si es un niño precoz a causa de su propio desarrollo temprano o si más bien se debe a la influencia del entorno familiar y cultural. Prodigio En el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española (2001) aparece que el término “prodigio” procede del latín prodigium y viene a significar: “Suceso extraño que excede de los límites regulares de la naturaleza; cosa rara, especial o primorosa en su línea; milagro (hecho de origen divino); persona que posee una cualidad en grado extraordinario” (p. 1.839). Asimismo, por “prodigioso” (que proviene del latín prodigiosus) hemos encontrado en esta misma fuente: “Maravilloso, extraordinario, que encierra en sí mismo prodigio; excelente, primoroso, exquisito” (p. 1.839). En el ámbito de estudio de la superdotación, se acepta que el término “prodigio” estaría reservado para aquellos individuos que muestran un desempeño o rendimiento excepcional para su edad en un área específica (arte, música, física, literatura, etc.). Tal vez convenga hacer una aclaración entre niño precoz y prodigio, dado que, conceptualmente, ambos términos pueden guardar algunas similitudes y pueden llevar a confusión. El niño precoz muestra un desarrollo más temprano de alguno de los aprendizajes y logros relacionados con los diversos estadios evolutivos (desarrollo del habla, establecimiento de la marcha, inicio de la lectura, etc.). Por el contrario, el prodigio equipara y, en muchas ocasiones, supera el desempeño propio de la edad adulta en un dominio específico del conocimiento humano. La clave, en este caso, se encuentra en el desempeño excepcional, que difiere significativamente de un rendimiento tan sólo superior. También podría abordarse en este apartado la diferencia entre talentoso y prodigio, pues, aún cuando son conceptos distintos, están relacionados, y el establecimiento de un límite claramente diferenciado no resulta fácil. De este modo, tal y como mencionamos con anterioridad, cuando estamos ante una persona talentosa hacemos referencia a la presencia de una aptitud muy destacada en una o más materias donde muestra un rendimiento superior. Sin embargo, el prodigio es aquel que presenta un desempeño excepcional dada su edad cronológica en un área o materia. Es decir, el prodigio no sólo realiza un desempeño extraordinario, sino que, además, lo hace a una edad en la que evolutivamente no es lo esperado, lo que no sucedería con la persona únicamente talentosa. Genio Según la Real Academia Española (2001), “genio” (cuya raíz es genius), en sus acepciones más afines al ámbito de estudio de la superdotación, significa: “Capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables; persona dotada de esta facultad. Calderón es un genio.; índole o condición peculiar de algunas cosas. El genio de la lengua.” (p. 1.130). Según los expertos en el tema, las destacadas personalidades a las que se les ha otorgado el atributo de genio han sido aquellas que se han caracterizado por poseer una elevada capacidad intelectual y de producción creativa. En este sentido, se hace necesario, para considerar a una persona como genio, que haya tenido lugar la creación de lo que se denomina una obra genial. El valor de su obra y, por tanto, la consideración de si ésta es realmente creativa, van a depender del contexto sociocultural en el que el genio se halle inmerso. No obstante, el genio ha sido considerado, por un lado, desde una perspectiva puramente psicométrica, de elevadísima inteligencia y, por otro, desde un enfoque más vinculado al desarrollo de productos creativos (Cajide y Porto, 2003). El porcentaje de aparición de un genio en la población normal es mucho más escaso que el de manifestación de los superdotados. Como apuntan los investigadores, es necesaria la coalescencia de muchos factores para que tenga lugar la aparición de un genio. Así, en una de las obras de Benito (1994a) aparece esta cuestión cuando la autora se plantea la pregunta de si es posible crear un genio. En su argumentación al respecto, apunta lo siguiente: “Para que surja un genio deben darse una serie de circunstancias determinadas a nivel sociocultural, a nivel de inteligencia y de creatividad, y unas características motivacionales, temperamentales y de personalidad determinada, factores que en su interacción, son muy difíciles por no decir imposibles de manejar” (Benito, 1994a, p. 82). Ejemplos representativos de la genialidad los encontramos en la vida y obra de personalidades como las de Einstein o Leonardo Da Vinci. Una interesante obra que aborda el tema de la genialidad es la de Gardner, bajo el título Mentes Extraordinarias (1999). En ella el autor nos presenta una tipología de cuatro grandes tipos de mentes extraordinarias, sirviéndose para ello de cuatro relevantes y conocidas figuras: el maestro (Mozart), distinguido por su extraordinaria capacidad para el aprendizaje y desarrollo de un rendimiento superior en el campo seleccionado, siendo, además, autodidacta; el creador (Freud), aquél capaz de anticiparse a su tiempo y desarrollar teorías o marcos teóricos novedosos que suponen nuevas consideraciones de los fenómenos estudiados que rompen con los paradigmas tradicionales; el introspectivo (Woolf), destacado por su capacidad de reflexión y análisis sobre su propia experiencia y vivencia, usando éstas como fuente de conocimiento del ser humano; y el influenciador (Gandhi), capaz de movilizar, conducir e influenciar a otras personas hacia una nueva consideración del mundo, del hombre y de la vida. Superdotado El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (2001) nos define el término “superdotado” como: “Que posee cualidades que exceden de lo normal. Se usa especialmente refiriéndose a las condiciones intelectuales” (p. 2.109). Como puede apreciarse, la significación que se le atribuye al término superdotado en nuestra lengua es vaga y poco concreta, pues no precisa en qué medida han de exceder de lo normal o qué cualidades son aquellas susceptibles de manifestar superdotación. De este modo, esta definición bien valdría para aludir a un sujeto con talento, tal y como se presentaba el concepto en el apartado anterior. Así, lejos de ayudar a clarificar y exponer la realidad de las personas superdotadas, contribuye a favorecer su indefinición y desconocimiento desde el seno social. “Aquel sujeto con capacidad intelectual superior a la media (a nivel psicométrico por encima de 130) observándose diferencias cognitivas tanto a nivel cuantitativo como cualitativo, mayor madurez en los procesamientos de la información (percepción y memoria visual), desarrollo de la capacidad metacognitiva a edad temprana (aproximadamente los 6 años) e insight en la resolución de problemas, elevadas dotes creativas, motivación intrínseca por el aprendizaje, precocidad y talento”. (Benito, Y., 1999, p.152). Una de las cuestiones frecuentes en la mayoría de las disquisiciones sobre la identificación y diagnóstico de personas superdotadas tiene que ver con el porcentaje que existe en la población. Según Benito, en término estadísticos, un 3% de la población puede ser considerado superdotado, aunque para algunos estudiosos este porcentaje asciende hasta un 15%, mientras que para otros sólo llega al 1%. De esta afirmación se deriva el hecho de que el diagnóstico de superdotación va a estar enormemente influenciado por el hecho de dónde situemos el punto de corte cuantitativamente hablando. Hay grandes diferencias e implicaciones poblacionales y, en consecuencia, psicopedagógicas, entre considerar el porcentaje de superdotados en un 15%, o por el contrario, situarlo en un conservador 1%. No obstante, actualmente los investigadores de este ámbito trascienden los criterios psicométricos de la inteligencia para definir la Superdotación desde una visión más pluridimensional del concepto. Así, en las definiciones más multidimensionales del término “superdotado” se contemplan aspectos evolutivos, psicométricos, creativos, comportamentales, sociales y afectivos, como se tendrá oportunidad de exponer en el apartado sobre los Modelos de estudio de la superdotación. Esta consideración más holista del fenómeno supone un abordaje más completo y profundo de la realidad de la persona superdotada y permite un mayor acierto en el diagnóstico e identificación de los niños de altas capacidades. Sternberg (1997a) afirma que durante la mayor parte del pasado siglo la Superdotación ha sido definida desde un constructo unidimensional, donde el principal índice de medida ha sido el IQ o Cociente Intelectual, considerándose por tanto como rasgo distintivo de la superdotación tan sólo su aspecto psicométrico y cognitivo. Así, se ha incurrido y se puede seguir incurriendo en el error conceptual de equiparar superdotación a inteligencia. Esto constituye una incorrección terminológica, pues la amplitud del constructo de Superdotación no puede ni debe limitarse tan sólo a uno de sus elementos constituyentes. Así, sabemos que actualmente se acepta por parte de la comunidad científica la necesidad de realizar diagnósticos multidimensionales para acercarnos a una medida más válida y fiable. La perspectiva pluridimensional de la Superdotación será analizada desde los Modelos de Estudio de la Superdotación que presentamos en el siguiente apartado de este capítulo. Características Las características observables en un niño superdotado son múltiples; ninguna de ellas, en sí misma, es suficiente para hablar de superdotación. Es necesaria una interacción entre rasgos como los siguientes:
Los alumnos con sobredotación intelectual pueden manifestar incapacidades en diferentes áreas, como por ejemplo padecer dislexias, como Edisson o sufrir el trastorno de Gilles de la Tourette como Mozart. Inconvenientes En algunos casos, la superdotación puede presentar desventajas:
Creencias equivocadas sobre los superdotados
Ejemplos de Preguntas y respuestas inteligentes Aunque la superdotación no suele detectarse antes de los cinco años, hay síntomas que pueden alertar a los padres cuando el niño es menor de esa edad. Por ejemplo, la capacidad del pequeño para resolver los problemas por procedimientos distintos a los utilizados por otros niños, por respuestas impropias de su edad o por una inusitada impaciencia por recopilar información. Estos son algunos ejemplos recogidos por especialistas en estos casos.
Características del niño superdotado y creativo A continuación citaremos algunas características del niño superdotado que, según Torrance sostiene, son comunes a toda persona creativa. A estas mismas cualidades Guilford las considera parte de lo que él llama pensamiento creativo:
Un niño que utiliza medias o toallas como sombreros o un niño que esquía en la cocina con maderas unidas a sus pies con cinta adhesiva o un niño que construye todo tipo de naves con gran detalle con material desechable puede darle mayor entusiasmo a las tareas cotidianas. Los niños creativos también demuestran creatividad en la conversación diaria y en sus respuestas a las preguntas que se les formulan. Según algunos expertos la creatividad no está sólo relacionada con la mente, el ser humano constituye toda una unidad psíquica. Si la creatividad no va acompañada por ciertos rasgos del carácter, difícilmente se podrán lograr resultados duraderos y eficientes. No hay dudas de que la creatividad constituye un componente intelectual importante, pero la cuestión de su naturaleza todavía no ha encontrado una solución definitiva. Para una didactica del superdotado El Dr ESTEBAN SÁNCHEZ MANZANO, Profesor Titular de la Universidad Complutense de Madrid, Entiende que, al menos, deberían darse tres condiciones para que el niño superdotado pudiera expresar adecuadamente su capacidad en el aula, y poder ser identificado por los profesores. Actitud positiva del profesor hacia el niño superdotado El profesor es uno de los factores más determinantes en el proceso enseñanza aprendizaje. La actitud del profesor es una clave muy importante. En la práctica profesional con los padres de niños superdotados he podido comprobar que, no siempre, los profesores adoptan una actitud positiva ante un niño superdotado, sino que, en algunos casos, tratan de evitar lo que pudiera pensarse que es un problema. Esta actitud influye negativamente en el rendimiento escolar del niño. La flexibilidad del profesor en los métodos y los programas ayudará en el desarrollo del currículo a los niños más y menos capaces. Formación de los profesores en la educación de los niños superdotados Witmore (1988) ha dicho que los profesores pueden llegar a ser buenos identificadores de los superdotados con rendimiento bajo, si se les forma para reconocer indicadores críticos Adaptaciones curriculares individuales en del aula. La atención a la diversidad exige que se hagan las adaptaciones curriculares, teniendo en cuenta las capacidades de cada alumno y sus peculiares características. Como el superdotado es diferente, el currículo deberá ser diferente. Estas adaptaciones deberán hacerse en los elemento básicos del currículo:
Los programas educativos para los alumnos superdotados Heller (1997) ha dicho que para desarrollar óptimamente las capacidades de los superdotados, estos necesitan ser incentivados (ver, también, Weinert, 1992). Algunos indicadores de las altas capacidades son: Curiosidad cognitiva, interés por conocer y necesidad de explorar. Se ha observado que desde los primeros años de vida, estos niños intentan influir activamente en el ambiente de aprendizaje con el fin de satisfacer necesidades cognitivas y socioemocionales. La dirección del desarrollo depende de las condiciones del ambiente para aprender Así, pues, la escuela es fundamental para el avance de los alumnos. En el siguiente esquema quedan expuestas las mutuas influencias y relaciones de las capacidades y el ambiente para aprender. Multidimensional, typological model of giftedness (by Heller & Hany, 1986; Heller, 1991, 1992b; Perleth & Heller, 1994). Se pueden resumir en tres modelos los diferentes programas, que se han venido aplicando en la educación de los superdotados: El agrupamiento (segregación) El agrupamiento consiste en segregar a los niños superdotados de los niños de su edad para darles una enseñanza especializada. Se fundamenta en la formación de grupos homogéneos, teniendo en cuenta las capacidades, y no la edad. Por lo general, este tipo de escuelas, especializadas en niños superdotados, no está bien visto, ya que se piensa que, no solo, se han de tener en cuenta las capacidades, sino, además, aspectos psicológicos y sociales. Boxtel (1992) dice al respecto que una investigación del Consejo de Europa recomendaba que «solamente son aceptables las escuelas y las clases especiales para superdotados, aislados de sus compañeros, para un conjunto muy limitado de talentos especiales, por ejemplo: la música y las artes interpretativas». A pesar de todo, existen algunos autores, quienes en sus trabajos recomiendan este tipo de escuelas, aduciendo otras muchas razones. Kuo (1981) llegó a la conclusión de que las investigaciones llevadas a cabo para probar las consecuencias de poner a los superdotados en clases especiales no demostraron efecto negativo alguno, pues los alumnos no tenían mayores niveles de ansiedad, ni pérdida del autoconcepto. Y Chiba (1981) encontró una mejora en al inteligencta de niños superdotados de dos años, que habían sido agrupados en clases para seguir programas especiales. Rogers (1993), después de haber consultado diferentes investigaciones, afirma: «Mientras el agrupamiento por capacidades a tiempo completo (segregación), para la instrucción regular, no produce diferencias claras en el rendimiento académico de los estudiantes medianos y bajos (Síavin, 1987, 1990; Kulik & Kulik, 1982, 1984, 1990), produce sustanciales avances académicos en los estudiantes superdotados, matriculados a tiempo completo en programas especiales para superdotados y con talento» (Vaughn, Feldhusen, Asher, 1991). Los estudiantes de secundaria con altas capacidades que son «segregados» hacen más planes de ir a la Universidad (Gamoran & Berens, 1987). También, el agrupamiento (segregación), para los anteriores investigadores, supuso un considerable aumento en el rendimiento general, el espíritu crítico y la creatividad de los estudiantes superdotados y con talento. Como solución intermedia, se ha propuesto la escuela satélite para la educación secundaria. Cada una de estas escuelas agrupa a niños, procedentes de otras escuelas, a las que asistirán uno o dos días a la semana; estas escuelas están especializadas en un campo, con dos niveles por curso. Y la escuela dentro de la escuela, un aula dentro del mismo colegio para la atención de estos niños, proporcionándoseles un currículo especial. La aceleración Con dicho método se pretende colocar al niño superdotado en algún curso más avanzado, teniendo en cuenta su edad mental. El niño acelerado de curso o cursos ganará en el tiempo, y podrá terminar antes sus estudios. Terman y Ogen (1947) señalaban que los alumnos superdotados que se habían beneficiado del método de aceleración, no solo asimilaban mejor que los compañeros de más edad, sino que no manifestaban perturbación alguna de adaptación social. En los EE.UU. existen, al menos, seis estrategias de aceleración del currículo: Clase unitaria, que está referida a la práctica de trasversalizar todo el currículo, permitiendo a los estudiantes el progreso, a su propio ritmo, en todas las asignaturas; currículo compacto, término acuñado por Renzulli, que permite saltar las materias que los estudiantes dominan; escolaridad acortada o permitir hacer tres cursos en dos o cuatro en tres; aceleración temática o aceleración en una o más áreas determinadas, por ejemplo: matemáticas, lengua, etc.; admisión temprana en la universidad, antes de haber terminado la educación secundaria. Con este sistema compartido entre la universidad y el centro de secundaria, los alumnos podrán obtener créditos en determinadas materias; posición avanzada, que se refiere a los programas acelerados para avanzar cursos, después de haber superado un riguroso examen. En nuestro país, la ley permite la aceleración de los alumnos superdotados dos cursos en la enseñanza obligatoria; sin embargo, antes de que el alumno sea acelerado de curso, deberá tenerse en cuenta, no solo las capacidades cognitivas, sino, también, diferentes características psicológicas, así como el ambiente social en el que el alumno va a permanecer Kulik & Kulik (1990) advierten que el mayor beneficio de estas estrategias de agrupamiento para los estudiantes superdotados y contalento es la ejecución, mediante las formas de enriquecimiento y aceleración del currículo. Enriquecimiento El método consiste en proporcionar al alumno superdotado oportunidades de aprendizaje extraescolares. Dichas actividades pueden desarrollarse en período escolar; en horas no lectivas, dentro del colegio o fuera del mismo; en fines de semana; en vacaciones; etc. Con ello, se trata de ampliar el horizonte del niño en diversas materias. No se pretende, en modo alguno, sustituir los programas escolares. Por otra parte, se ha comprobado que relacionar a los niños superdotados entre ellos es un método muy eficaz para el equilibrio de su personalidad y para la motivación en el estudio.(No debemos olvidar que el superdotado tiene, asimismo, rasgos de personalidad significativamente diferentes a los demás niños: sensibilidad social, disincronía cognitivo-afectiva e interés en solucionar problemas con cierto grado de dificultad). Este es un método, generalmente, aceptado por la mayoría de las personas, que se dedican a la educación de los superdotados, e investigadores de la superdotación y el talento. En el curso 1994-95 se puso en marcha en Madrid un «Programa de Enriquecimiento para Superdotados», con resultados muy satisfactorios: Mejor integración, mejores rendimientos académicos y mejora en la motivación de los niños asistentes al programa. El programa cuenta con un equipo de profesionales, dirigido por mí, y en colaboración con la Asociación Española para Superdotados y con Talento. Tiene como objetivos fundamentales: la adaptación escolar y social de los superdotados, el desarrollo óptimo de sus capacidades y la orientación a las familias de estos niños. (En el apéndice se muestra una síntesis del programa.) Rogers y Span (1993) proponen algunas directrices de cómo educar a los superdotados en la escuela:
Asociaciones Es muy conveniente que los niños superdotados tengan contacto regularmente con otros de sus mismas características. Para este fin existen en España varias asociaciones a las que se puede acudir. A menudo estas asociaciones imparten también clases de enriquecimiento. En España
SCIDIS - Centro de Investigación y Diagnóstico en Inteligencia y Superdotación
AEST - Asociación Española para Superdotados y con Talento
SMIAS - Sociedad Madrileña de Investigadores para la Atención de Superdotados
ASGENTA - Asociación de Superdotados y Gente con Talento
ASA - Asociación de Superdotados de Andalucía
Consulta de Psicología "ATHENEA"
ADOSSE - Asociación para el Desarrollo y Orientación del Sobredotado de Sevilla
AESAC- Asociación Española de Superdotación y Altas Capacidades
ASUC - Asociación de Superdotados de Cádiz
ASTIB - Associació de Superdotats i Talentosos de les Illes Balears
FANSC - Fundación de Ayuda a los Niños Superdotados de Canarias
Dr. Arquímedes Fernández Valdés - Asesoramiento y diagnóstico de niños sobredotados
ASAC - Asociación de Altas Capacidades
MENTOR - Gabinete psicopedagógico
Asociacion de Superdotados Cladellas y Pros
AVAST - Asociación Valenciana de Apoyo al Superdotado y Talentoso
ACAST - Asociación Castellonense de Ayuda al Superdotado y Talentoso
ANSUE - Asociación de Superdotados Españoles
ASENID - Asociación Española de Niños Superdotados.
Asociación Aragonesa de Psicopedagogía
InNIS - Instituto Astur-Cantabro para Niños Superdotados.
Dra. Mª Cristina López Escribano
APADAC - Asociación de Padres de Alumnos de Altas Capacidades del Principado de Asturias
ALANS - Asociación Leonesa de Ayuda a Niños Superdotados
Centro para Jóvenes con Talento CTY-España
ANAST
CREENA - Asociación Española de Altas Capacidades
GARATU - Asociación de Superdotados/as y padres/madres de Superdotados/as Asociaciones de superdotados internacionales
Campus
Enlaces:
Páginas web de interés
¿Qué deben hacer los padres? Son los padres los que cuentan con la mayor información sobre sus hijos, por ello son una pieza clave en el proceso de identificación. Muchos padres reaccionan, si no con miedo, sí con temor ante la posibilidad de que su hijo sea superdotado. Temen que al ser la capacidad de su hijo superior a la de ellos, no sepan como reaccionar ni como educar a un niño con estas características. Por supuesto, es por ello por que los padres de niños superdotados o con talento necesitan siempre orientación profesional. Sin embargo, ellos siguen siendo sus padres y hay una cosa que ni psicólogos, ni pedagogos, ni ningún experto en la materia pueda suplantar, el apoyo emocional que todo niño necesita de sus padres y el papel primordial que estos deben ejercer en la educación de sus hijos. Muchos niños superdotados se sienten raros y es función de los padres hacerles valorar las diferencias individuales como un regalo. Enseñarles que otros niños gozan de asombrosas habilidades para hacer yudo o para pintar y que ellos cuentan con el maravilloso don de tener unas capacidades intelectuales superiores a la media. Hacerles ver lo especial de ser especial. Es importante que los padres se comporten con su hijo superdotado igual que lo hacen con los otros hijos. Evitando, por un lado, que al niño con capacidades superiores no "se le suba a la cabeza" o que se sienta diferente y , por el otro, que no aparezcan sentimientos de inferioridad o inseguridad en los demás hijos. En casa todos los hijos deben ser iguales, pese a que cual se le debe brindar la oportunidad de acceder a aquellas actividades que más potencien sus habilidades. Debido a la inusual curiosidad intelectual que profesan los niños superdotados están expuestos a todo tipo de información que muchas veces puede desorientar o desestabilizar su equilibrio emocional. Por supuesto, son capaces de procesar intelectualmente cualquier información incluyendo la relacionada con la muerte, los accidentes, o los desastres naturales, sin embargo, no son capaces de procesar esta información o experiencias emocionalmente. En estos casos, los padres deben estar cerca, consolándole, tranquilizándole y utilizando el diálogo como medio para que comprendan y asimilen emocionalmente este tipo de sucesos.
Algunos tests de inteligencia para niños. Se ha abierto una gran polémica en torno a los test de inteligencia. ¿Cómo saber realmente que los test evalúan lo que dicen evaluar?. Uno de los mayores interrogantes se refiere al hecho de que los test de C.I. pueden estar influenciados por el aprendizaje previo y la preparación escolar. los niños que poseen entornos culturales diferentes pueden carecer de las experiencias de aquellos en los que se basaron las normas, para la elaboración de las pruebas. La sospecha de que los test puedan no ser justos ha hecho que se apliquen menos. Los tests más empleados para niños son:
Cuestionario para intuir si su hijo es superdotado. Si cree que la inteligencia de su hijo, después de todo lo explicado anteriormente, sobrepasa la media, rellene este cuestionario, ideado por el Doctor David Weeks, que recoge una amplia gama de características, líneas de conducta, preferencias y actitudes. Recuerde que es un aproximación al conocimiento de si su hijo es superdotado porque el diagnóstico solamente un experto y después de varios test hechos individualmente a su hijo, podrá ofrecerlo. Conteste a todas las preguntas.
Puntuación:
Bibliografía
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